Cuando el corazón está ciego

Juan 9:25, 30-33 Si es pecador, no lo sé —respondió el hombre—. Lo único que sé es que yo era ciego y ahora veo… ―¡Allí está lo sorprendente! —respondió el hombre—: que ustedes no sepan de dónde salió, y que a mí me haya abierto los ojos.  Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí a los piadosos y a quienes hacen su voluntad. Jamás se ha sabido que alguien lehaya abierto los ojos a uno que nació ciego. Si este hombre no viniera de parte de Dios, no podría hacer nada.

heartglasses.jpgJuan 9:25, 30-33 Si es pecador, no lo sé —respondió el hombre—. Lo único que sé es que yo era ciego y ahora veo… ―¡Allí está lo sorprendente! —respondió el hombre—: que ustedes no sepan de dónde salió, y que a mí me haya abierto los ojos.  Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí a los piadosos y a quienes hacen su voluntad. Jamás se ha sabido que alguien le haya abierto los ojos a uno que nació ciego. Si este hombre no viniera de parte de Dios, no podría hacer nada.

 

Este es uno de mis pasajes bíblicos favoritos porque es una historia de resistencia y fe. El hombre que ha sido sanado de su ceguera física confronta a las autoridades religiosas y les hace ver su propia ceguera espiritual. Los Fariseos eran incapaces de ver aquello que estaba más allá de su rigidez religiosa. Estaban atrapados en su una definición limitada de Dios. Se preguntaban: “Jesús había sanado al ciego el dia de sagrado de descanso? Era Jesus pecador? Estos religiosos solamente entendían reglas.

 

Incluso los apostoles de Jesus estaban prestos a acusar. Ellos querían saber quién había cometido un pecado para que este hombre hubiese nacido ciego. Nuestro hermano Jesús les explica “que no fue ni este hombre, ni sus padres quienes habían pecado,” y les dice “pero esto ha sucedido para que la obra de Dios se manifieste.” Juan 9:3 Dios quiere que veamos un mundo más allá de los parámetros aprendidos de lo que es el pecado.

 

Mientras las autoridades religiosas debatían entre sí su propia escasez de gracia, el hombre que había sido ciego les daba una lección de fe. El sabía con certeza que el poder ver era una señal de la benevolencia divina. El ahora ya veía y no iba a condenar y perseguir a aquel que le había devuelto la vista. El ahora ya no era ciego y no iba a cuestionar el milagro que le cambió la vida.

 

Oracion: Dios danos un corazón que logre ver las manifestaciones de la gracia divina aun en aquellos que están marginalizados.  Amen.

 

Bio: Rev. Rhina Ramos, founder of Ministerio Latino, an open and affirming congregation serving Spanish speaking LGBTQ and allies in Northern CA. Rhina also works for the Genders & Sexualities Alliance Network.

Categories: Reflexiones

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