Involucrando al Espíritu
Consumo con
Fe
No os
hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho corrompen, y donde los ladrones minan y hurtan; sino
haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho corrompen, y donde
los ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará
también vuestro corazón. San Mateo 6: 19-21
Las
riquezas nos punzan con miles de problemas para adquirirlas, y otras tantas
para preservarlas, pero nos provocan más ansiedad en gastarlas y dolor al
perderlas. G. K. Chesterton
Pare ser
buenos cristianos debemos amar al prójimo como nos amamos a nosotros mismos. Es
el camino que nos lleva a aceptar lo que Dios quiere que seamos, mientras le
damos la espalda a los planes que el sector corporativo estadounidense nos
tiene reservados.
Este
camino hacia Dios que nos aleja de la tentación del consumismo puede ser una de
las cosas más difíciles que nos podemos proponer. En la cultura ultra
materialista de Estados Unidos, puede resultar útil establecer conversaciones
honestas con otros compañeros que están tomando medidas similares. Las
prácticas espirituales cotidianas que nos acercan a la presencia de Dios
también nos llenan de fuerza y valor. Hablar cara a cara con los más pobres,
escuchar sus historias y dejar que su realidad nos conmueva nos puede otorgar
la energía necesaria para esta lucha.
Podemos
respetar nuestro compromiso con la justicia económica tomando medidas para
vivir una vida más sencilla, y haciendo compras e inversiones responsables.
Vivir una vida sencilla
Consumo Responsable
Inversiones con responsabilidad social
Vivir una vida
sencilla
Vivir
sencillamente es una manera de involucrar al espíritu en nuestro diario vivir.
Además, en épocas de cambio climático y disminución de recursos que llevan a
miles de millones de personas a la pobreza, vivir sencillamente es una forma
muy concreta de amar al prójimo y la creación de Dios. Durante siglos, los
cristianos han elegido vivir lo más sencillamente posible en comunidad o de
manera individual. Para ellos, la motivación principal puede ser desarrollar y
alimentar al espíritu. Hoy en día aún podemos aspirar a esas metas a la vez que
reconocemos que la sencillez voluntaria es también una manera de aplicar el
llamado a la justicia económica utilizando menos recursos y enfocándonos en la
importancia de la comunidad.
El primer paso para muchos individuos,
familias y congregaciones es diferenciar honestamente entre lo que necesitamos
y lo que queremos. Luego es necesario determinar las prioridades y valores.
¿Qué estilo de vida es fiel a nuestros valores cristianos? A menudo es fácil
identificar los cambios que necesitamos hacer en nuestras vidas, lo difícil es
cumplir el compromiso a largo plazo que implica hacer estos cambios. Reunirse
en pequeños grupos para hablar sobre estos compromisos y compartir el progreso
puede ser muy útil.
The Northwest Earth Institute en Portland, Oregon, ha creado varios
currículos que pueden utilizarse en grupos pequeños para hablar sobre varias
maneras de vivir una vida simple, más justa y más unida a la creación. Aunque
los currículos son de naturaleza secular, cuentan con una base espiritual y se
pueden adaptar fácilmente a la iglesia. Dos cursos que tratan temas de
simplicidad y autosuficiencia son:
Cada curso puede utilizarse para iniciar
conversaciones sobre lo que implica vivir una vida simple y autosuficiente para
cada individuo y, tomando las palabras de Francis Moore Lappe, qué implica
hacer un compromiso de “vivir una vida simple para que otros puedan simplemente
vivir”.
Consumo Responsable
Cada día decidimos si debemos comprar y qué
comprar. Estas decisiones, aunque suelen ser informales, representan
consecuencias enormes para la población mundial y la naturaleza. Estas
preguntas de autorreflexión pueden ayudarle a examinar sus valores de consumo
personal:
- ¿Esta compra agrega valor positivo a mi vida, mi
hogar o mi comunidad?
- ¿Con esta compra perjudico o beneficio al medio
ambiente?
- ¿Necesito hacer esta compra?
- ¿De qué otra manera puedo gastar este dinero?
¿Puedo ahorrarlo o entregárselo a una persona que lo necesita más que yo?
- ¿Puedo justificar esta compra con mis valores
religiosos de justicia económica y ambiental?
Puede encontrar información, sugerencias y
recursos útiles en el libro Our Money, Our Values: Building a Just
& Sustainable World de Holly Hewitt Ullrich y Catherine Mobly (Pilgrim
Press, 2010).
1. Evite comprar
productos manufacturados en maquiladoras. La
mayoría de las tiendas vende mercancía manufacturada en maquiladoras. De hecho,
la mayoría de la ropa se produce en maquiladoras. Puede evitar comprar ropa
hecha en maquiladoras adquiriendo ropa fabricada por sindicatos o que tengan un
certificado que compruebe que no surgieron de una maquiladora. Las siguientes
guías pueden ayudarle:
También
vale la pena echarle un vistazo a No Sweat, el programa de Green America que busca eliminar las maquiladoras.
2. Compre artículos
producidos por el comercio justo. El
comercio justo es un intercambio equitativo entre los productores y los
compradores.
- Esta alternativa beneficia a los productores de bajo ingreso, en
desventaja y marginados en todo el mundo.
- Elimina a la mayoría de los
“intermediarios” y recompensa directamente a los artesanos, agricultores,
cooperativas democráticas y otros productores con un salario justo y apropiado
para el lugar en el que viven.
- Motiva a
los productores a cuidar el medio ambiente; respeta la identidad cultural; y
provee condiciones laborales saludables, seguras y dignas.
- Aún más importante,
es una clase de desarrollo económico que da poder a las comunidades
empobrecidas y les da recursos para mejorar su calidad de vida.
El UCC Coffee Project con Equal Exchange es una forma de participar en comercio justo.
Fair Trade Resource Network y Fair Trade Federation son excelente fuentes de información sobre este tema.
3. Ejerza presión
por medio de activismo de consumidor o accionista para exigir mejores prácticas
corporativas. Las grandes corporaciones y las compañías multinacionales a menudo
subcontratan compañías más pequeñas para adquirir productos. Estos productos
pueden ser bienes que pueden venderse directamente al consumidor (como por
ejemplo ropa o comida) o pueden utilizarse por compañías multinacionales para
manufacturar otros productos (como por ejemplo las piezas necesarias para
ensamblar un automóvil. Aunque puede que la empresa multinacional pague un
salario básico a sus empleados y les provea beneficios, y respete al medio
ambiente, es posible que sus suplidores no lo hagan.
Las grandes
empresas deben responsabilizarse por el comportamiento de sus proveedores en la
cadena de suministro. Cuentan con la opción y el poder para requerirles a sus
proveedores que operen de manera justa, humanitaria y sostenible. Muchas
empresas acuerdan los términos de los contratos con sus proveedores llegado a
especificar con lujo de detalle los materiales y procesos de producción que
deben utilizarse. Pero por lo general, estos contratos no abordan temas
laborales o medioambientales.
Los
consumidores y accionistas que estén preocupados por los trabajadores y el
medio ambiente ejercen presión sobre las corporaciones para que éstas
establezcan códigos de conducta para sus proveedores en los que especifiquen
los estándares que debe cumplirse.
A falta
de leyes que impidan abusos, los consumidores deben adquirir más conocimiento y
responsabilidad. Las siguientes organizaciones ofrecen más información sobre
cómo llevar a cabo activismo de accionista, ser testigo público y utilizar
nuestro poder adquisitivo para exigir mejor comportamiento corporativo:
Inversiones con
responsabilidad social
Muchos
individuos, congregaciones y otras instituciones religiosas cuentan con
considerables ahorros e inversiones. Estos fondos pueden y deben ser invertidos
en maneras que coincidan con los valores del inversionista.
Interfaith Center for Corporate Responsibility (ICCR) es una organización por membresía que agrupa unos 275 inversionistas
institucionales de raíces religiosas, que incluyen denominaciones nacionales,
comunidades religiosas, fondos de pensión y donaciones, con un portafolio
combinado cuyo valor asciende a $110,000 millones. ICCR practica la
responsabilidad social corporativa ejerciendo presión sobre otras compañías
para que sean responsables en el plano social y ambiental. Cada año, los
miembros del ICCR emiten más de 100 resoluciones en relación a los principales
temas sociales y ambientales, haciendo así un llamado a las corporaciones a que
mejoren sus prácticas corporativas.
Los Consejos de Pensiones de la UCC y la Fundación United Church son miembros del
ICCR y llevan a cabo inversiones con responsabilidad social.