Que Creemos

Que Creemos

 

Qué creémos?

Creemos en un Dios trino: El Creador; el Cristo resucitado, como la única cabeza de la iglesia; el Espíritu Santo, que guía el trabajo de redención en el mundo.

Creemos que cada persona es extraordinaria y valiosa; es el deseo de Dios que cada persona pertenezca a la familia de fe la en donde se tenga un fuerte sentido de ser valorado y de ser amado. Creemos que cada persona tiene una jornada espiritual y que cada uno de nosotros estamos en una etapa diferente de esa jornada.

Creemos que con la búsqueda persistente de Dios se produce una relación auténtica con Dios, engendrando el amor, la fe fortificante, eliminando la culpa original, dando propósito de vida y de dirección.

Creemos que todo el bautizado "pertenece en cuerpo y alma a nuestro SeZor Jesucristo, nuestro Salvador". No importa qué, no importa quién y no importa en dónde esté nuestra jornada de vida, y sin importar raza, género, orientación sexual, clase social o el credo, todos pertenecemos a Dios y a una comunidad mundial de fe..

Todas las personas bautizadas – en el pasado, el presente y el futuro son conectadas el uno al otro a Dios por el sacramento del bautismo. Nosotros bautizamos durante el culto que es cuando la comunidad está presente porque el bautismo incluye la promesa de la comunidad "el amor, el apoyo, y el cuidado para el bautizado". . . Y recordándonos que no nos arrepentiremos de esa promesa sin importar a dónde nos lleve nuestra jornada.

Creemos que toda persona de fe es invitada a compartir con Cristo el sacramento de la Comunión. Así como los granos de trigo se requieren para hacer el pan y las uvas se requieren para hacer una copa de vino, igualmente nosotros, requerimos que las personas de Dios sean uno en el cuerpo de Cristo, la iglesia. El romper el pan y vertir el vino nos recuerda el precio tan alto que pagó Cristo sacrificando su discipulado al que todos somos llamados. Al romper el pan, recordamos y celebramos la presencia de Cristo entre nosotros junto con una ‘nube de testigos’ – que son nuestros antepasados, la familia y los amigos que se han ido de este mundo. Es un divino misterio; lo proclamamos por fe.

Creemos que la UCC es una iglesia unida y una iglesia que une. "Que todos pueden ser uno." (Juan 17:21) "En la unión, en la diversidad y en total caridad," Estos lemas de la UCC sobreviven porque en ellos se toca un punto valioso y profundo dentro de nosotros. La UCC no tiene formulación rígida de la doctrina ni la fijación de credos ni estructuras. Su credo se basa en el amor. Los pastores de La UCC y sus maestros son reconocidos por su compromiso a la excelencia en la preparación teológica, interpretación y apoyo de la escritura sagrada y la justicia. La supremacía del amor y la unidad en medio de nuestra diversidad son algunas de nuestras ventajas más grandes.

Creemos que es Dios quien nos llama al servicio de otros y para ser ayudadores en la tierra:‘Creer es valorar, valorar es hacer.’

Creemos que la UCC se autodenomina una iglesia profética. En la tradición de los profetas y los apóstoles, Dios designa a la iglesia para hablar la verdad y para actuar en la verdad, liberar el oprimido, cuidar del pobre y aliviar al afligido.

Creemos en el poder de la paz, herramienta de trabajo para solucionar sin violencia los problemas locales, nacionales e internacionales.

Somos una gente con posibilidad. Los miembros de la UCC, las congregaciones y las estructuras tienen el campo abierto para explorar y oír. . . A final de cuentas, Dios habla todavía,. . .

Declaracion De Fe De La UCC
Adaptado por Robert V. Moss

Creemos en Dios, en el Espíritu Eterno que se hace conocido ante nosotros como Jesús nuestro hermano y a cuyos actos nosotros testificamos: Dios está en todo el mundo; es el Creador de la humanidad a la imagen divina y nos da ejemplos de vida y de muerte. Dios busca con el santo amor salvar a toda persona del peligro y del pecado. Dios juzga a la humanidad y todas las naciones con la rectitud declarada por sus profetas y apóstoles. Jesucristo, es el hombre de Nazareth, nuestro SeZor crucificado y subido al cielo, el Dios que vino a nosotros y compartió nuestro terreno común, conquistó el pecado y la muerte y reconcilió la creación entera con su Creador. Dios derramó sobre nosotros el Espíritu Santo, creando y renovando a la iglesia de Jesucristo, recopilando el convenio fiel de todas las lenguas y las razas. Dios llama a la iglesia a aceptar con gusto y alegría el ser discípulo y para ser servidor y servidora al servicio de la familia entera, para proclamar el evangelio a todo el mundo y resistir los poderes de la mal, para compartir el bautismo de Cristo y comer en su mesa, para unirnos en su pasión y victoria. Dios promete a todo aquel que confia en el evangelio que tendrá el perdón de sus pecados, plenitud, gracia, y tendrá también la valentía para luchar por la justicia y la paz, tendrá la presencia del Espíritu Santo en el día de su juicio y tendrá la alegría de la vida eterna en el reino que no tiene fin. El honor, la gloria y el poder bendito están con Dios.

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