Pete Spanish

 

Pete

 

 

He sido miembro de mi iglesia por más de 50 años, y he estado casado por más de eso.

 ¿ Sabes qué ?. No son muy diferentes. Al igual que en un matrimonio, es fácil enamorarse, pero no es tan fácil mantenerse en él. Una relación será un desafío para uno y se producen cambios, pero lo importante es cambiar juntos. Al igual que en una relación saludable, una iglesia saludable necesita tiempo, lo que ciertamente vale la pena.

 

Muchos años atrás mi iglesia era una de las más concurridas de la ciudad, por no decir del país. Nuestra iglesia estaba tan ocupada toda la semana que nos llamaban la “Iglesia de las puertas Abiertas”. Yo me quedé ahí después de la emigración urbana cuando era posible contar a los/as miembros/as asistentes a los servicios con los dedos de las dos manos. Queríamos volver a ser la “Iglesia de las puertas abiertas” nuevamente. Queríamos que Dios soplara un nuevo aliento de vida en nosotros/as y nos ayudara a ver el futuro. El que nosotros/as estuviéramos envejeciendo no significaba que nuestras mentes y nuestra misión tuviera que hacerlo también. Como dice el prefacio de la Constitución de la UCC, “reafirmamos la responsabilidad de la iglesia en cada generación para hacer de la fe su propia realidad de adoración en honestidad de pensamiento y expresión y en  pureza de corazón ante Dios.”

 

Dios contestó nuestras oraciones. Encontramos a un joven pastor innovador quien estaba dispuesto a correr riesgos y, por un momento, pudimos respirar más aliviados/as. Pero, al igual que en un matrimonio, una vez que se termina la luna de miel, la realidad reaparece. Es necesario trabajar para mantener lo que se quiere. Muchos de nosotros/as tuvimos que despojarnos de nuestras antiguas concepciones para abrir camino a nuevas personas y nuevas ideas.

 

Al llegar a los 80 años, tuve que buscar un lugar para mí en un mundo nuevo con nuevas caras en la iglesia donde había crecido. Hubo una época donde casi no había niños/as o bautismos en mi iglesia. Al igual que Abraham y Sara a quienes Dios les dio un hijo a los 80 años, mi iglesia ha dado vida a toda una nueva generación de miembros y miembras. Ahora soy testigo de muchos bautizos. Cada uno de ellos me recuerda el mío, y mientras pueda, es mi intención ver aquí algunos más.

 

Debido al pacto creado en el bautismo, yo sabía que podía decir lo que pienso y hacer preguntas cuando lo necesitara –algo que realmente he valorado a medida que he ido envejeciendo. Mucha gente menosprecia a las personas de mi edad en vez de conversar con nosotros/as. ¿Es esto diferente de cuando nosotros menospreciamos a un niño o hablamos en contra de personas que son diferentes?  Pero yo sigo hablando. Y sigo creciendo, viviendo y contribuyendo. Mi iglesia me trata con honor y yo honro a mi iglesia. Sigo sintiendo el sentido de comunidad y compromiso para con mi iglesia. Estoy comprometido a mantener  abierta la puerta de mi mente y de mi iglesia.

 

“He abierto ante ti una puerta que nadie podrá cerrar”. – Revelaciones 3:8. Mi Dios es un Dios creador, y por Dios, yo me encargaré de que mi iglesia permanezca creativa. En la UCC siempre  tendemos a adelantarnos  por lo que siempre estamos a tiempo. Cualquiera que diga que “no le puedes enseñar a un perro viejo nuevos trucos” no es miembro/a de la UCC. El cambio es bueno, y sigo tan enamorado como siempre lo he estado.

 


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